Para la mujer es el periodo de mayores requerimientos nutricionales y la desnutrición materna afecta significativamente al volumen de leche formado y a la composición en nutrientes de la misma.

La calidad de la leche dependerá de la nutrición materna, el número de veces y la fuerza de la succión del niño y la edad gestacional en el momento del parto.

La leche humana se adapta a los requerimientos nutricionales e inmunológicos del niño a medida que este crece y se desarrolla, distinguimos tres tipos de leche: el calostro (se produce durante los 3 -4 días posteriores al parto), la leche de transición (se produce entre el 4º y 15º día postparto) y la leche madura (del 15º día en adelante).
La leche materna es el alimento idóneo durante los seis primeros meses de vida. En caso de que no sea posible amamantar al bebé, se puede optar por una lactancia a base de leches de fórmula. Existen dos tipos: preparados para lactantes (desde el nacimiento hasta los 6 meses) y preparados de continuación (desde los 6 meses de edad en adelante).

 ¿QUÉ TENEMOS QUE SABER?

NECESIDADES ENERGÉTICAS

Las mujeres lactantes producen entre 500 y 700 ml de leche al día, con un elevado valor energético y un rico contenido en micronutrientes, por lo que tienen mayores requerimientos de energía que las mujeres no lactantes, la producción de 100ml de leche supone un gasto de unas 85 Kcal. La madre lactante debe aumentar su ingesta calórica en unas 500kcal/día durante los primeros 6 meses de lactancia, es decir, 200kcal más al día de las que necesitaba cuando estaba embarazada.

NECESIDADES HÍDRICAS

La leche materna contiene entre un 85-90% de agua, por lo que se recomienda una ingesta de entre 2 y 3l/día aproximadamente.

MACRONUTRIENTES

Proteínas: las necesidades de las proteínas se incrementan 25g/día. Al menos el 50% de las proteínas deben ser de alto valor biológico.

Lípidos: se recomienda cosumir entre un 30-35%,consiguiendo un consumo de DHA (ácido docosahexanoico) superior a 200mg/día, ya que los lactantes consiguen mejores resultados en las pruebas de evaluación neurológica. Este ácido graso está presente en alimentos como el salmón, atún y anchoas.

Hidratos de carbono: se mantiene el mismo porcentaje que para la mujer no lactante; es decir deben aportar entre un 50-55% de las kcal totales ingeridas.

MICRONUTRIENTES

Hierro: es un elemento mineral esencial para la vida ya que forma parte de la hemoglobina circulante y de la mioglobina presente en el músculo, así como de otras proteínas tisulares de gran importancia fisiológica para la respiración celular, la necesidad de aportar 0,3 mg/día a la leche materna hace que sea recomendable seguir con una dieta rica en este mineral, ingiriendo 9-5 mg/día. Como fuentes importantes de hierro tenemos alimentos animal y vegetal tales como: carne, hígado, huevos, pescado, almejas, mejillones, legumbres, acelgas, espinacas.

Calcio: contribuye al mantenimiento de los huesos y su déficit puede aumentar el riesgo de osteoporosis en la madre los años posteriores.Durante la lactancia, las necesidades de calcio están especialmente elevadas para la producción de la secreción láctica que contiene unos 280 mg/l, por lo que se debe asegurar su aporte recomendando un consumo diario de 1200 mg de calcio en la dieta, para ello pueden consumir alimentos ricos en calcio como leche, yogur, cuajada, queso, acelgas, espinacas, escarola, frutos secos (almendras, avellanas, nueces) y legumbres (soja, lentejas, alubias, garbanzos).

Yodo: para que el neonato mantenga unos niveles óptimos de hormonas tiroideas, las madres lactantes deben tomar como mínimo 200-290 μg de yodo diario, como fuente de alimentos ricos en yodo tenemos pescado de mar; caballa, verduras, carne, huevos, marisco, como recomendación utilizar sal yodada.

Vitaminas: los requerimientos de vitaminas tanto liposolubles como hidrosolubles se ven incrementados durante la lactancia, especial relevancia adquiere la vitamina A por su papel en el sistema inmunitario, en la visión y en la diferenciación celular, que debe incrementarse 500 μg/día con respecto a una mujer no lactante. La vitamina A predomina en vegetales de hoja verde, así como en tomate, zanahoria, pimiento…

Las vitaminas hidrosolubles (las del grupo B) deben aumentarse entre un 30 y un 50% con respecto a una mujer adulta no lactante, están presentes en multitud de alimentos como vegetales, frutas, legumbres, cereales, lácteos, carne..

Consejos: 

• Llevar una alimentación equilibrada, variada y moderada. Y mantener una vida activa.
• La distribución calórica se mantiene igual que en una dieta equilibrada y el número de comidas deben ser 5 o 6.
• Limitar el consumo de cafeína
• Restringir el consumo de alimentos que den un sabor fuerte a la leche (coles, ajos, alcachofas, espárragos….)
• Si hay sobrepeso evitar dietas restrictivas que puedan provocar déficits nutricionales.

¡Echa un vistazo a nuestra infografía!

Fuente: Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD), 2010. Institute of Medicine and National Research Council. Weight gain during pregnancy: re-examining the guidelines. Washington DC: The National Academy Press; 2009; Food and Nutrition Board, Institute of Medicine. Dietary Reference Intakes for Calcium and Vitamine D, 2011.