¿Qué repercusiones en la vida cotidiana puede tener una obesidad precoz comprendida entre las edades de 6 y 15 años?

La obesidad infantil moderada, aunque en muchos casos no provoque en el niño ninguna enfermedad directa en esa edad, si puede favorecer a que se desarrollen más adelante patologías en el adulto. Esto se debe, en gran parte, a que la obesidad suele permanecer cuando el niño se hace adulto.

La obesidad en el adulto se asocia con las principales enfermedades crónicas de nuestro tiempo, como las enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión arterial y ciertos tipos de cáncer. En la población más joven, la obesidad se asocia también con hipertensión, hiperinsulinemia, dislipemias, diabetes y agravamiento de enfermedades respiratorias como el asma, así como problemas psicosociales, como la relación con los demás y la discriminación. Todas estas enfermedades acortan la vida, por ello se calcula que la obesidad puede llegar a reducir la esperanza de vida en una persona hasta en 10 años.

Muchas veces, la obesidad infantil se debe a la falta de seguimiento de una dieta sana y equilibrada, que será la que le aporte todos los nutrientes esenciales y la que mantenga a la persona en un correcto peso y estado de salud. El abuso de alimentos muy calóricos que no aportan nutrientes esenciales (vitaminas y minerales) y la falta de aquellos alimentos básicos y muy nutritivos, como las frutas, verduras y hortalizas, junto con el abuso de la comida rápida, son la principal consecuencia de la obesidad. Además de una vida sedentaria, que muchas veces es potenciada por ese mismo exceso de peso, lo que limita física y socialmente al niño al realizar determinadas actividades y deportes.

A los niños y adolescentes hay que enseñarles a disfrutar de las ventajas de la dieta mediterránea, a comprar, cocinar, combinar distintos alimentos y fomentar la práctica del ejercicio físico. Y tener especial cuidado en la aparición de las enfermedades del comportamiento alimentario, como la anorexia y la bulimia, cuyo origen es fundamentalmente social y responde al deseo de parecerse a los estereotipos que la moda impone, y que pueden aparecer más frecuentemente en estas personas obesas ya que comen de forma compulsiva, con atracones y sufren variaciones de peso.

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