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Del fast food al fast good

Del fast food al fast good

 

De acuerdo con el Informe del consumo de la alimentación española, elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, están aumentando los hogares de menor tamaño, formados tan solo por un joven o un adulto independiente. Este hecho puede significar, por tanto, una simplificación del menú.

El aumento en casi un 5% de platos preparados (o “listos para”) también deriva de un cambio en el estilo de vida y de la menor dedicación a la cocina. Así el movimiento fast good irrumpe con fuerza en los hogares españoles.

Dos de las características clave de esta nueva forma de comer son la facilidad y la conveniencia  de consumo que presentan las comidas o productos alimenticios englobados en ella.

Por ello, cada vez es más habitual innovaciones que cuyo fin es facilitar al consumidor el poder disfrutar de una comida rápida, pero saludable y de calidad.

Desde nuevos formatos que permiten el consumo por la calle (por ejemplo, cuando vamos andadno), o bien nuevos formatos de snacks o meriendas que nada tienen que ver con lo que estamos acostumbrados.

Desde frutas lavadas, peladas y cortadas, hasta bolsitas con vegetales liofilizados, pasando por crujientes snacks  elaborados con harina legumbres, el fast good pone a disposición del consumidor una amplia variedad de nuevas opciones para disfrutar rápido y sano.

Por otro lado, esta tendencia también se amplía al diseño de los envases, de manera que permitan transportar alimentos calientes sin que se quemen las manos, que tengan la posibilidad de abrirse y cerrarse con facilidad (para evitar que se estropee su contenido), o incluso que sólo con agitarlos generen calor interno.

Y es que, si nos fijamos bien, el “fast good” o comida sana y rápida, ya se está implantando en muchos ámbitos de la alimentación, llegando incluso a influir en cómo evoluciona el sector de la restauración o la distribución.

Actualmente ya hay ciertas cadenas de supermercados que ofertan platos preparados o snacks saludables, rápidos de consumir o fáciles de llevar consigo. Asimismo, paseando por la calle también pueden encontrarse (y cada vez, más habitualmente) franquicias de comida rápida dedicadas a alimentos como:

Zumos naturales: smoothies, squeezes, cremas y batidos elaborados con una base de verduras y frutas combinados con otros elementos como yogur o leche. Además, muchos de ellos están preparados con alimentos ecológicos o de proximidad.

Ensaladas y verduras: buffets libre con gran variedad de ensaladas acompañadas con arroz o pasta y en las que también se ofertan cremas de verduras. Y todo se puede poner para llevar.

Sopas: tanto frías como calientes. Puedes encontrar de miso, calabaza y gazpacho, melón o zanahoria.

Ramen: un plato de origen asiático con caldo de pollo, cerdo o pescado, verduras y setas.

Poke: en las grandes ciudades ya hay restaurantes de comida para llevar de este plato que están tan de moda. Su origen es hawaiano y se prepara con pescado marinado, arroz, algas y todo tipo de verduras.

En los restaurantes, además, cada vez es más habitual encontrar cartas en las que se ofrecen opciones sanas y de calidad, pero también ajustadas en precios. Y en el caso de que no, siempre existe la posibilidad de escoger fruta de postre o ensalada/verduras como guarnición.

Como ves, la tendencia fast good ha llegado para quedarse, ya que está alineada con los nuevos hábitos, gustos y preferencias de consumo de un número creciente de la población, cada vez más preocupado y consciente de su salud y bienestar. El cliente agradecerá, por tanto, iniciativas relacionadas con la transparencia y la honestidad en cuanto a la comunicación de las marcas y sus ingredientes, apostando por las empresas que les garanticen calidad y nutrición sin olvidar el sabor.

Fuentes: Informe del consumo de la alimentación española. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación https://www.mapa.gob.es/images/es/informeanualdeconsumoalimentario2017_tcm30-456186.pdf

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