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Ventajas de los alimentos procesados

La definición más básica de procesado de alimentos es «todas aquellas operaciones mediante las cuales los alimentos crudos pasan a ser adecuados para su consumo, preparación o almacenamiento». Es decir, el procesado incluye las acciones que convierten la materia vegetal o animal cruda en un producto seguro; en el ámbito industrial, esto implica la aplicación de tecnología con base científica.

Esto quiere decir que prácticamente todos los alimentos pasan por algún tipo de proceso antes de ser ingeridos; de hecho, nosotros mismos procesamos alimentos a diario cuando preparamos la comida. Entre los métodos más sencillos se encuentran pelar un plátano o cocer una patata, pero en el caso de ciertos productos, tales como el trigo, es necesario llevar a cabo procesos bastante elaborados para que puedan ser consumidos.

Así, aunque en ocasiones el término “procesado” puede entenderse de manera errónea o utilizarse con una connotación negativa, la realidad es que algunos alimentos pueden incluso resultar peligrosos si se consumen sin procesarse debidamente y que, actualmente, las técnicas más avanzadas de procesado son absolutamente imprescindibles; sin ellas no sería posible cubrir las necesidades alimentarias de la población. De hecho, el procesado de alimentos se ha venido empleando durante siglos para conservar alimentos o, simplemente, para hacer que estos fueran comestibles.

Alimentos duraderos, saludables y sabrosos

Hoy en día, los consumidores exigen alimentos nutritivos, seguros, adecuados y variados. Los métodos de procesado de alimentos contribuyen a hacer esto posible. Por un lado, existen los métodos tradicionales, como el calentamiento, el enfriamiento, los aditivos o la fermentación. Por otro, las tecnologías más modernas, conocidas como «procesos mínimos», permiten producir alimentos seguros de mayor calidad nutricional con mejores cualidades organolépticas y de preservación (microondas, envasado o presión alta).

Muchas técnicas de procesado garantizan la seguridad de los alimentos reduciendo el número de bacterias dañinas susceptibles de causar enfermedades (por ejemplo, la pasteurización de la leche). En este sentido, el procesamiento de alimentos también juega a favor de la salud.
Por otra parte, en la actualidad se enriquecen diversos alimentos con vitaminas y minerales como medida de salud pública y, además, enfermedades crónicas tales como las cardiovasculares, la obesidad y la diabetes pueden controlarse en parte mediante estrategias dietarias. Por eso, los fabricantes han aplicado técnicas de procesado para ofrecer a los consumidores versiones bajas en grasa o sin ella de muchos alimentos y productos alimentarios. Los aditivos alimentarios, por ejemplo, desempeñan un importante papel en la conservación de la frescura, seguridad, sabor, aspecto y textura de los alimentos. A día de hoy también se está investigando la manipulación de la digestibilidad de los nutrientes a través del procesado de alimentos, precisamente para crear comestibles con mayor valor nutricional.

En definitiva, el procesado de alimentos permite disfrutar de una dieta variada, aportando valor a la salud y seguridad alimentaria. De no existir los métodos de procesado no sería posible cubrir el abanico de posibilidades en lo que a alimentos se refiere, que se verían reducidos a los de temporada. Incluso para adecuarse a las expectativas del consumidor, los fabricantes están produciendo comidas sofisticadas con calidad de restaurante, o platos de países lejanos que pueden cocinarse y disfrutarse en casa.

Fuente:

- EUFIC 

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