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¿Sabes distinguir cuáles son los alimentos funcionales?

¿Sabes distinguir cuáles son los alimentos funcionales?

El concepto surge en Japón, a raíz de una investigación sobre leche fermentada del doctor Sinoru Shirota. Llega a Europa en la década de los 90, consecuencia de un nuevo estilo de vida, el incremento del poder adquisitivo y la innovación en la industria alimentaria.

Generalmente, se considera que son aquellos alimentos que forman parte de nuestra dieta normal, pero que contienen componentes que ofrecen beneficios para la salud y reducen el riesgo de sufrir enfermedades.

Los alimentos funcionales están especialmente indicados para aquellas personas que tienen necesidades nutricionales especiales como embarazadas, mayores o niños, personas con intolerancia a algún alimento, así como aquellos que padecen enfermedades gastrointestinales o cardiovasculares.

Existen alimentos funcionales naturales, que contienen propiedades beneficiosas por sí mismos, entre los que destacan por ejemplo el brócoli, la avena o el aceite de oliva. Y otros funcionales modificados, estos son muy variados como aquellos a los que se les incorpora algún ingrediente (jalea real u omega 3), alimentos en los que se sustituyen unos componentes por otros (azúcar por edulcorantes), otros en los que es eliminado algún componente (sin sal, sin gluten o desnatados) etc.

Por último, según afirman en la web de la Guía de Alimentación y Salud de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), para considerar un alimento como funcional debe cumplir unas características básicas:

• Producir un efecto fisiológico beneficioso sobre el estado de salud físico o mental, o bien reducir el riesgo de enfermedad.

• Sus propiedades beneficiosas deben estar demostradas sobre una base científica sólida.

• El componente alimentario responsable de sus efectos fisiológicos debe ser caracterizado por sus propiedades físicas y químicas.

• El compuesto tiene que haber sido evaluado en poblaciones humanas en relación con su absorción, distribución, metabolismo, excreción y metabolismo de acción.

• Ser efectivo en todos los miembros de una población (edad, constitución…)

• Mantener las características propias de un alimento, sin presentarse de otra manera como polvos, píldoras, comprimidos, etc.

• Las cantidades del consumo necesarias para demostrar sus efectos beneficiosos tienen que ser las normales en un patrón de alimentación

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