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La actividad física y sus efectos positivos frente al Alzhéimer

La actividad física y sus efectos positivos frente al Alzhéimer

Investigaciones recientes han demostrado que la actividad física podría servir para proteger al cerebro frente a uno de los fantasmas más temidos de la vejez: el Alzhéimer.

Desde hace varios años se vienen explicando los efectos positivos de la actividad física como ayuda para detener los avances de esta enfermedad, pero la última investigación que se ha conocido, ha sido desarrollada desde la clínica Cleveland, en Estados Unidos.

Para llevar a cabo el estudio, se basaron en un seguimiento de unas 100 personas: hombres y mujeres de entre 65 y 89 años y muchos de ellos con antecedentes familiares de Alzhéimer, una enfermedad caracterizada por la progresiva pérdida de memoria y deterioro cognitivo.
Durante la investigación se descubrió que quienes portan una variación específica del gen conocido como aleloApoE (gen e4), corren mayor riesgo de desarrollar el mal.

El resultado puso de manifiesto que la actividad física podría incidir positivamente sobre los avances de la enfermedad. Se demostró que las personas de edad avanzada con el gen e4 que se ejercitaban regularmente mostraban mucha más actividad cerebral durante las pruebas cognitivas que las que no se ejercitaban y también portaban el mismo gen.

Algunas de las personas que se sometieron voluntariamente al estudio portaban el gen e4, pero ninguno presentaba señales de pérdida de memoria ni de deterioro cognitivo. Sin embargo, los especialistas aseguran que el Alzhéimer comienza alternado la estructura y el funcionamiento del cerebro mucho tiempo antes de los primeros síntomas.

Según los resultados, las personas con el gen e4 que no se ejercitaban, sufrieron una atrofia importante del hipocampo: se había reducido alrededor de un 3% en promedio. En cambio, los voluntarios con el gen que sí realizaban actividad física no presentaron ninguna reducción del hipocampo. Tampoco se percibieron cambios en los dos grupos que se sometieron a la prueba y que no tenían el gen.

Además, las personas físicamente activas con alto riesgo de sufrir Alzhéimer mostraron un aspecto del cerebro similar al de quienes presentan menos riesgos, por lo que se podría concluir que el ejercicio tiene efectos protectores.

Según dedujeron los médicos, el ejercicio podría contrarrestar los efectos indeseables del gen e4 ya que podría ayudar a alterar el metabolismo de la grasa dentro del cerebro.

Según Diego Sarasola, médico especializado en neuropsiquiatría y director del Instituto platense de Neurociencias Alexander Luria, “existe abundante evidencia a favor de la actividad física y sus efectos beneficiosos sobre el rendimiento cognitivo(…). La actividad física favorece la disminución de los factores de riesgo cardiovasculares como sedentarismo, obesidad, diabetes y dislipemias. Muchos de estos factores de riesgo cardiovasculares también se ha demostrado que lo son para la enfermedad de Alzhéimer”.

 Fuente:http://www.diariodemocracia.com/index.asp

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