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Las claves de las Guías Alimentarias 2015

“Mantener una alimentación variada y equilibrada, junto a la práctica de actividad física gratificante, serán las claves de las nuevas guías alimentarias de 2015. De hecho, la actividad física y el balance energético cobrarán más importancia en las nuevas guías de alimentación y también en los estudios poblacionales», señala Javier Aranceta, de la Universidad de Navarra y Presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC).

Expertos han debatido sobre las actuales guías y encuestas alimentarias que permita desarrollar unas recomendaciones nutricionales y dietéticas, así como de actividad física más acordes con la población y estilos de vida actuales. Organizado por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) en colaboración con la Fundación para la Investigación Nutricional (FIN) y la Fundación Española de la Nutrición (FEN), en el encuentro se ha debatido e investigado sobre el papel de la actividad física y el equilibrio energético en la prevención de problemas de salud como el sobrepeso y la obesidad, dentro de los nuevos modelos de encuestas alimentarias y de actividad física.

Durante la reunión se han presentado y debatido aspectos y controversias derivadas de la metodología utilizada en la evaluación del consumo de alimentos y de la actividad física para calcular el balance energético, así como la necesidad de realizar ajustes en los planteamientos de las actuales encuestas de investigación y cálculo de valores para la dieta. En este sentido, la investigación sobre balance energético se ha considerado como uno de los aspectos clave en el presente y futuro de la nutrición, de acuerdo a dos documentos consenso publicados recientemente a nivel internacional en revistas de elevado impacto científico (“Nutrition research to affect food and healthy lifespan”, «American Journal of Clinical Nutrition», 2013; “Forecasting Nutrition Research in 2020”, «Journal of the American College of Nutrition», 2014).

En opinión de Aranceta, “debemos traducir a nivel poblacional los objetivos nutricionales con mayor evidencia científica. Nuestra finalidad es que esas recomendaciones lleguen al plato en un entorno en el que hemos perdido en ocasiones el instinto sobre la cantidad y variedad de alimentos que debemos comer”.

Para Lluis Serra-Majem, Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas, “el estilo de vida mediterráneo, considerado en todos sus aspectos –alimentación, actividad física, socialización- como un óptimo de modelo comportamental para el estilo de vida, se considera el mejor sistema en la prevención, y probablemente también en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad y el excesivo sedentarismo”.

Durante el encuentro, se han abordado aspectos como la estimación de la ingesta energética en relación a la actividad física, y se ha profundizado en conceptos como el equilibrio energético y su importancia en la prevención del sobrepeso y la obesidad. Esto adquiere si cabe más relevancia si tenemos en cuenta los datos sobre los patrones alimentarios en España durante los últimos 40 años, en los que se observa cómo -a diferencia de lo que pudiera esperarse según las actuales cifras de sobrepeso y obesidad-, el total de calorías ingeridas hoy por los españoles es un 13% menor que décadas atrás. En concreto, la ingesta media de energía ha pasado de 3.008 kcal/persona/día en 1964 a las 2.609 kcal/persona/día en 2012.

Para Gregorio Varela-Moreiras, Catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad San Pablo CEU de Madrid, “a pesar de haber reducido la ingesta de calorías en nuestra dieta, no somos capaces de tener un balance energético equilibrado, ya que debido a nuestro estilo de vida inactivo, nuestro gasto de energía es muy inferior al deseable”. Además, se ha introducido por parte del profesor Varela-Moreiras y otros participantes, un nuevo modelo de metodología para el estudio denominado ANIBES. Así, durante 2015, se presentarán con evidencia científica los primeros datos obtenidos de una encuesta nacional multidisciplinar y representativa que ha incluido datos antropométricos (IMC, perímetro abdominal y porcentaje de materia grasa), ingesta de energía y macronutrientes y gasto de energía a partir de encuesta de actividad física, validada con un 9,1% de acelerómetros en una parte de la muestra analizada, y aspectos relacionados con la salud.

Esto es aún más importante teniendo en cuenta que el estudio se ha realizado para cuatro cohortes (para poder analizar modelos comportamentales), de niños de 9 a 12 años, adolescentes de 13 a 17 años, adultos de 18 a 64 años y personas mayores de 65 a 75 años, con un dato medio global para la población total de 9 a 75 años.

Fuente: abc.es

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