Importancia del betaglucano de avena en la salud cardiovascular

Las enfermedades del corazón son el principal problema de salud pública en los países desarrollados. Actualmente se considera que los niveles altos de colesterol total y LDL-colesterol son el principal factor de riesgo y su reducción, mediante estrategias dietéticas o farmacológicas, el principal objetivo terapéutico y preventivo. Los cambios en la dieta, en la actividad física y en el hábito tabáquico pueden jugar un importante papel previniendo hasta un 80% de los casos. Las características de la dieta cardiosaludable están bien establecidas y van dirigidas a reducir la ingesta de grasa saturada, ácidos grasos trans, colesterol y sal, aumentar el consumo de cereales, frutas, hortalizas, legumbres, hidratos de carbono complejos, alimentos integrales y fibra, usar preferentemente aceite de oliva e incluir al menos 2 raciones/semana de pescados grasos. Además, recientemente, se ha prestado mucha atención al efecto hipocolesterolémico de diferentes componentes que añadidos a esta dieta cardiosaludable pueden reducir aún más el riesgo cardiovascular. Estos son los ingredientes funcionales, aquellos que aportan un beneficio extra para la salud y entre los pocos que han demostrado científicamente que reducen el colesterol están las fibras viscosas y concretamente el betaglucano de la avena, el tipo de fibra más estudiado y documentado.

El betaglucano es el principal componente de la fibra de algunos cereales como la avena (Avena sativa). Es un polisacárido no amiláceo lineal compuesto por moléculas de glucosa unidas por enlaces beta (1->4) y cada 2 ó 3 unidades por enlaces sencillos beta (1->3). Los enlaces beta no pueden ser hidrolizados por los sistemas enzimáticos intestinales por lo que estos polímeros se denominan hidratos de carbono no digeribles y forman parte de la fibra dietética. Otra peculiaridad importante del betaglucano son las numerosas uniones beta (1->3) que producen irregularidades en su estructura haciendo que el polímero sea flexible y son las que contribuyen a su alta solubilidad en agua y sobre todo a su gran viscosidad. Esta característica, su alta viscosidad, no compartida con otras fibras solubles, es en gran medida la responsable de su efecto sobre el metabolismo de lípidos y de hidratos de carbono.

En la década de 1960s dos grupos de investigadores holandeses (DeGroot y col., 1963 y Luyken y col., 1965) fueron los primeros en observar que la adición de avena a la dieta daba lugar a una disminución de los niveles de colesterol en sangre gracias a su contenido en betaglucano. Desde entonces se ha investigado ampliamente la relación entre avena y colesterol. En 1992, Ripsin y col., revisan toda la información científica disponible hasta ese momento y concluyen que la fibra soluble de la avena reduce rápida (en tan sólo 3 semanas) y significativamente los niveles de colesterol. De los resultados de este meta-análisis se estimó que el consumo diario de unos 3 g de fibra viscosa reducía el colesterol sanguíneo en unos 5.9 mg/dL en personas con niveles de colesterol normales y en unos 18.6 mg/dL en aquellas que tenían niveles altos de colesterol. La evidencia científica indica que 5-10 g/día de fibra viscosa (betaglucano) puede reducir LDL-colesterol en un 5%. Tras casi 40 años de investigación, en 1997, la FDA americana permite que el salvado de avena sea registrado como el primer alimento que reduce el colesterol y establece una normativa que regula el uso de alegaciones en el etiquetado sobre avena integral y sus derivados y la fibra soluble que contienen. Y el 21 de enero de 1997 autoriza por primera vez un “health claim” en el que se indica que “una dieta alta en fibra soluble de avena integral y baja en grasa saturada y colesterol, puede reducir el riesgo de enfermedades del corazón” aconsejando una ingesta de al menos 3 g/día de betaglucano para conseguir reducciones significativas. Canadá, Reino Unido, Holanda, Suecia y Finlandia, entre otros países, tienen también aprobado el mencionado “health claim”. Además, el “National Cholesterol Education Program” (NCEP), Adult Treatment Panel III (ATP III) (2001) en su tercer y último documento recomienda, como una opción terapéutica para disminuir el colesterol, incrementar el consumo de fibra viscosa (soluble) y concretamente de betaglucano. Señala que un incremento de 5-10 gramos/día de fibra viscosa (betaglucano) reduce LDL-colesterol en un 5%. Incluso cantidades de 10-25 g/día pueden ser beneficiosas.

La capacidad del betaglucano para reducir los niveles de colesterol está relacionada con dos de sus características, su viscosidad y su fermentabilidad. De esta manera: (1) reduce la absorción de colesterol y aumenta su eliminación fecal, (2) aumenta también la eliminación de ácidos biliares que son la vía de eliminación del colesterol y (3) reduce la síntesis hepática (endógena) de colesterol. El principal mecanismo se debe a su capacidad para formar geles viscosos que atrapan a los ácidos biliares en el intestino, reduciendo su circulación enterohepática y reutilización y aumentando su eliminación por las heces. Los ácidos biliares, que se sintetizan en el hígado a partir de colesterol, son necesarios para la digestión y absorción de la grasa de los alimentos. Por tanto, esta mayor eliminación de ácidos biliares provocada por la presencia del betaglucano, reduce la absorción de grasas y colesterol en el intestino. Además, el hígado tiene que producir más ácidos biliares y para ello utiliza el colesterol de la sangre, con lo que finalmente se reducen los niveles de colesterol. Por otro lado, el betaglucano, también por su viscosidad, forma una fina capa que tapiza las paredes del intestino y esta capa actúa como una barrera física reduciendo la absorción del colesterol de los alimentos y favoreciendo aún más la pérdida de bilis por heces optimizando el mecanismo anterior. Además, el betaglucano, también reduce la síntesis hepática (endógena) de colesterol.  Esta acción está mediada por:

-    Menor tasa de absorción de glucosa inducida por betaglucano y la menor secreción de insulina.
-    Producción de ácidos grasos de cadena corta (por la fermentación en el colon de la fibra soluble), como acetato y propionato, que inhiben la síntesis hepática de colesterol.

Bibliografía

-    Brown L, Rosner B, Willett WW, Sacks FM. Cholesterol-lowering effects of dietary fiber: a meta-analysis. Am J Clin Nutr 1999;69(1):30-42.
-    De Groot AP, Luyken R, Pikaar NA. Cholesterol-lowering effect of rolled oats. Lancet 1963;2:303–304.
-    National Cholesterol Education Program (NCEP). Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults (Adult Treatment Panel III). Third Report. Circulation 2002;106:3143-3421.
-    Ripsin CM, Keenan JM, Jacobs DR, et al. Oat products and lipid lowering: a meta-analysis. J Am Med Assoc 1992;267:3317-3325.
-    US Food and Drug Administration. FDA final rule for federal labelling: health claims: oats and coronary heart disease. Fed Regist 1997;62:3584-3681.
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