Nombre y definición del alimento

Té: Son las yemas, hojas jóvenes y tallos jóvenes que no estén alterados, contaminados o adulteradas de la especie botánica Camellia sinensis (Linnaeus) O. Kuntze en sus distintos grados y tipos de fermentación, en buen estado de conservación, convenientemente preparadas para el consumo humano, y poseyendo el aroma y gusto característicos de su variedad y zona de producción.

  • Té negro: Es el té elaborado por fermentación, conservando sus mismos principios activos.

  • Té verde: Es el té elaborado, sin el proceso de fermentación, conservando sus mismos principios activos. 

  • Té rojo: Es el té elaborado por sobrefermentación, conservando sus mismos principios activos.

  • Té blanco: Es el té obtenido a partir de las yemas nuevas y brotes más jóvenes 

  • Té colong o té semifermentado: Es el té en cuya preparación se ha interrumpido el proceso de fermentación, para obtener unas características organolépticas determinadas.

  • Té descafeinado: Es el té desprovisto de la mayor parte de su cafeína.

  • Té aromatizado: Son los tés definidos anteriormente, a los que por adición de sustancias aromatizantes autorizadas, plantas aromáticas o especias, se les comunica un aroma o sabor característicos.

Historia

Para conocer el origen del té, debemos remontarnos al año 2.737 a. C. Según cuenta la leyenda china, fue el emperador Shen Nung quien descubrió esta infusión por casualidad. Éste había ordenado que todo agua que se fuera a consumir, fuera primero hervida. Un día, mientras descansaba bajo la sombra de un árbol de té silvestre, un ráfaga de aire hizo que unas hojas del árbol cayeran dentro del agua hirviendo. Atraído por su olor, el emperador probó la bebida y quedó prendado por su refrescante sabor.

La cultura hindú por su parte, atribuyó el descubrimiento del té al monje Bodhidharma -fundador de la forma de budismo Zen-, quien lo usaba como tónico medicinal y reconfortante durante sus viajes. Hoy en día, India es el segundo mayor productor de té a nivel mundial, a la vez que los tés de las regiones indias de Darjeeling y Assam son reconocidos como los más finos del mundo.

Fuente: Asociación Española de Envasadores de Infusiones de té y herboristeria.

Valoración nutricional

Sus componentes antioxidantes (polifenoles) le atribuyen diversas propiedades saludables: protege al organismo frente a la acción nociva de las sustancias oxidantes y los radicales libres que debilitan al sistema de defensa natural del cuerpo, y aceleran el proceso de envejecimiento, contribuye a regular los niveles de colesterol, ayudando al cuerpo a absorber menos grasa y excretar más, evita la formación de coágulos en la sangre, ya que inhibe una sustancia liberada por las plaquetas, el tromboxano, que provoca que las plaquetas se unan formando bloques (trombos), previene contra la formación de caries, debido a su contenido de fluoruro, ejerce un importante efecto diurético en la medida que su ingestión ayuda a la eliminación de líquidos, su bajo contenido calórico lo convierten en una buena alternativa a las bebidas gaseosas y azucaradas, los taninos le confieren el característico sabor amargo y tienen efecto astringente, por lo que su consumo está aconsejado en caso de diarrea y es una buena bebida estimulante.

Por otro lado, contiene una sustancia que impide el aprovechamiento orgánico de la vitamina B1. Por ello, los grandes bebedores de té pueden llegar a padecer deficiencia de esta importante vitamina para el sistema nervioso. Por otra parte, el té verde tiene el inconveniente de dificultar la absorción de hierro presente en los alimentos, por lo que su consumo no estaría indicado en caso de estar atravesando un proceso anémico.

Cómo llega a nuestra mesa

Las fases que pueden sufrir las hojas del té son: marchitamiento, escaldado, enrollado, cribado, wok, oxidación parcial, oxidación completa y secado.

En función de las etapas o fases que siga el té, se obtendrá un tipo u otro, pero como puedes comprobar, todos proceden de la misma planta, la Camellia sinensis(L.) Kuntze.

Decálogo para preparar la taza de té perfecta

  1. Tener lista la tetera, que será donde se prepare el té, así como las tazas, platos y cucharas que vayamos a utilizar para servir la bebida. 

  2. La temperatura del agua es fundamental para preparar una buena taza de té. Por lo general no se utiliza agua hervida. Lo ideal es que la temperatura se adecúe en función de la variedad de té que vayamos a preparar, entre 60 y 95 ºC (Té blanco: Entre 3 y 7 minutos de infusión a una temperatura de 60 ºC aprox. Té verde: Entre 2 y 3 minutos de infusión a una temperatura de 70 ºC aprox. Té rojo: 3 minutos de infusión a 95 ºC. Té oolong o té azul: 3 minutos de infusión a 80 ºC. Té negro. Entre 4 y 5 minutos de infusión a 95 ºC).

  3. Antes de verter todo el agua caliente en la tetera, es conveniente calentarla. Para ello, echaremos un chorreón de la misma dentro, agitaremos la tetera y desecharemos ese agua.

  4. No olvidar que el té es casi 99% agua, de ahí la importancia de la misma. Si tenemos un buen té, pero utilizamos agua de baja calidad, no conseguiremos alcanzar el nivel que buscamos.

  5. Colocar dentro de la tetera, una cuchara de té por cada taza que vayamos a preparar.

  6. Verter el agua caliente dentro de la tetera.

  7. Dejar reposar el agua en función del tiempo que se estime necesario para cada variedad.

  8. Tras el reposo, servir el té y endulzar al gusto.

  9. Disfrutar de nuestra taza de té con la mejor de las compañías y en un entorno agradable.

  10. Para terminar, varios consejos para mantener nuestra tetera en la mejor de las condiciones posibles. Por un lado, evitar utilizarla para preparar otro tipo de bebidas. Y por otro, no utilizar jabones agresivos o muy perfumados para lavarla.

COMPARTE ESTE CONTENIDO